viernes, 11 de agosto de 2017

Los 80 años de vida y 64 de salesiano del P. Alfonso Francia (13 agosto 2017)

¡Qué bueno y santo es dar gracias al Señor por la vida (80 años) y,
más, por la vida consagrada (64 años) y sacerdotal (más de 50) de mi
paisano (salmantino) misionero salesiano, Alfonso Francia; y, además,
en el Perú. Les comparto la entrañable carta convocándonos para
agradecer y, sobre todo, para invitarnos a participar y llevar a
jóvenes a unos días de Retiro. De yapa, su precioso poema.
Amigo P. Alfonso, de los 80 a ¡100! Y los que Dios y María Auxiliadora
quiera. Mi oración y felicitación
JAB

Amigos:
El día domingo 13 de agosto cumplo 80 años. Y el 16 cumplo 64 años de
profesión salesiana. Para mí son un motivo de inmensa alegría, un
estímulo y una oportunidad para enviarles una serie de propuestas,
creo que muy salesianas, muy acordes con mis vivencias y opciones
pastoral-catequéticas. Más ahora que por motivos de salud no puedo
subir a las zonas de la sierra a dar talleres como tantos y con tanto
agrado he hecho. Ahora debo dar cauce a mi vocación salesiana
recurriendo a los otros campos que me abrió la Congregación, para
seguir ofreciendo con renovado ardor mis vivencias, mis reflexiones y
propuestas a todo el que se interese por conocerlas, confrontarlas,
llevarlas a cabo y superarlas, cosa no difícil.
No pido perdón por esta mi iniciativa, salida del corazón. No quiero
regalos ni festejos, solamente pido a los hermanos y amigos que den
gracias a Dios conmigo y que hagan el favor de superarme en todo.
Estas propuestas las hago extensivas a los Hermanos de América, por si
les puede iluminar, estimular o alegrar por constatar que hacen cosas
mejores.
Con afecto y unidos en el espíritu y misión,
Alfonso Francia sdb-Lima

En mis ochenta años, ochenta (13 agosto)

Alfonso Francia

En el árbol de mi vida
hay muchas ramas,
con frutos y hojas cada una,
todas con alma.
Donde la tórtola arrulla,
al llegar la madrugada,
y el búho canta a la luna
con cara de enamorada,
donde las aves anidan,
y pían, cantan y saltan.
Donde agitan los polluelos
sus alas aún no estrenadas;
donde las hojas tupidas
ocultan a la nidada
de ser una presa fácil
de halcones y de alimañas.
---------------------
Ay, si las aves pudieran
vivir mis ochenta años,
como yo de esta manera,
subiendo aún los peldaños,
cantando más el futuro,
que contando los milagros,
con la experiencia de vida,
de aciertos y desengaños;
con pies ágiles de joven,
y hoy más torpes y cansados,
que no impiden que la mente
y el corazón vuelen alto.
Y aquellos enormes pesos,
que cargué con estos brazos,
ahora lacios y sin fuerzas…,
¡sólo sirven para abrazos!
¡Qué bonito es comprender,
que más importan los lazos
del amor y la ternura,
que el dinero, que los cargos,
que la imagen o figura!

¡Qué felices son las manos
con que te escribo estos versos,
no importa si están temblando,
la mente nunca me tiembla,
ni el corazón con que amo…
Mis versos son mensajeros,
la bella flor del regalo,
que ahora ofrezco al mundo entero,
primero al que está a mi lado,
y que fue siempre el primero.
La herencia que te he dejado,
no es mejor que la que espero,
porque pronto las juntamos
para hacer un mundo nuevo.
¡Ahora cuento ochenta años,
ahora canto a mi Señor,
por las gracias que me ha dado…
Pero la gracia mayor,
no es cumplir ochenta años,
es cumplir con el amor,
e inventar, siempre inventar
para un futuro mejor.


Oficina del P. Alfonso Francia
Av. Brasil 218 Breña Lima - Perú
Teléfono 989125810
(51) 7243464

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http://www.alfonsofrancia.com/
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martes, 8 de agosto de 2017

UN VIOLINISTA DEL PERÚ PROFUNDO SOBRE EL ASFALTO DE LA CAÓTICA LIMA

UN VIOLINISTA DEL PERÚ PROFUNDO SOBRE EL ASFALTO DE LA CAÓTICA LIMA
¡Qué respeto me inspira mi amigo violinista desconocido! No ve, pero
escucha el permanente ruido de la bullanguera Lima. Se ahorra
contemplar la fealdad de tantos edificios pintarrajeados, sucios,
horrorosos por el descuido de la Administración y de transeúntes
inescrupulosos Una vez, me emocionó el artículo dedicado por Lourdes
Gómez en "Correo Mariano" y me acerqué a él y se lo leí, se lo
comenté, le agradecí. Noté que se conmovió, me agradeció.
Hoy he vuelto a contemplarlo como recién llegado al Perú, en 1992.
Sobre la enorme pared de la portada lateral externa de la iglesia del
Gran Padre San Agustín, del centro de Lima, frente al histórico
Instituto Riva Agüero, a un costado de la portada renacentista más
antigua y mejor conservada del Perú.
Abrazado a su violín, intentando arrancar las mejores notas de eterna
paz para los apurados trotacalles limeños que ni siquiera adivinan sus
lamentos.
Ciertamente, tampoco yo pude detenerme, sólo pude sacar mi cámara y
captar esta imagen que considero un regalo del Señor que aquí y ahora
vuelve a encarnarse al compás de la invalorable melodía del viejo y
destartalado violín. ¡Gracias! Volveré a escucharte y apoyarte con mi
aliento y con un merecido donativo.
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jueves, 3 de agosto de 2017

Beato Ceferino Giménez Malla, «El Pelé», 2 de Agosto. Primer gitano en "robar" el Cielo

«Primer gitano beatificado. Solidario, caritativo y conciliador. Mártir de la fe. Fusilado, con un rosario entre las manos, en las tapias de un cementerio, tras haber defendido a un sacerdote»

Isabel Orellana Vilches

Este hombre grande y humilde, que dio pruebas de su reciedumbre espiritual, fiel defensor de la fe hasta derramar su sangre por ella en la contienda española de 1936, ha sido el primer gitano beatificado. El 4 de mayo de 1997 cuando Juan Pablo II lo encumbró a los altares, un reguero de júbilo se extendió por los recodos del mundo, especialmente entre la raza calé, aunque el gozo provenía de todos los lugares. Ese día el pontífice recordó que Ceferino «supo sembrar concordia y solidaridad entre los suyos, mediando también en los conflictos que a veces empañan las relaciones entre payos y gitanos, demostrando que la caridad de Cristo no conoce límites de razas ni culturas».

Se cree que nació el 16 de agosto de 1861 en Benavent de Segriá, Lérida, España, aunque fue bautizado en Fraga, Huesca. Así como sus padres recibían el apodo de «el Tichs» y «la Jeseía», bien niño comenzó a ser conocido como «el Pelé». En su ambiente el artículo que anteponían al nombre es signo de llaneza, una costumbre enraizada en el tiempo que se encarna como algo natural. Tan ordinario en su vida como el nomadismo cincelado en los humildes carromatos que van llevándoles de un lado a otro. El escenario de su acontecer fueron los caminos, las intrincadas y hermosas veredas de las montañas aragonesas, que recorría con los canastillos fabricados por él para su venta. Así ayudaba a su madre, que un día se despertó con un vacío en el lecho y en el corazón, porque el cabeza de familia había abandonado a los suyos. Fue un tío, afincado en Barbastro, quien enseñó al Pelé a realizar esa artesanía del mimbre, su primer oficio. Y en esta localidad oscense se instaló con su madre y hermanos en 1880; fue el lugar donde vivió hasta el fin de sus días.

Siguiendo la ley gitana se desposó por este rito con la catalana Teresa Jiménez Castro, de su propia raza. Entonces tendría alrededor de 20 años. Luego, en 1912, el matrimonio se efectuó dentro de la Iglesia católica. A ésta le condujo un docente universitario, Nicolás Santos de Otto, que fue instruyéndole en las verdades esenciales de la fe. Teresa, mujer trabajadora y de empuje, había recibido una formación básica que le permitía manejarse con la lectura y la escritura. En cambio Ceferino era analfabeto. Sensible y de gran corazón supo comprender enseguida el alcance de lo que iba aprendiendo. Se caracterizaba por su generosidad; los necesitados siempre encontraban en él una mano amiga a la que acudían porque sus dádivas no les faltaban.

En la espléndida tierra de este hombre, honrado y cabal, germinaron las semillas que habían depositado en él. Se fue vinculando a la Iglesia, y progresivamente se acrecentó su devoción por la Eucaristía y por la Virgen María. Mientras, su buen oficio como tratante de caballerías, haciendo negocios por diversas localidades, le fue situando en un estatus económico de cierto nivel. Como su esposa y él no tuvieron descendientes, adoptaron a una sobrina, «la Pepita», ocupándose Teresa de que recibiese una formación que pocos de su raza podían soñar entonces.

A Ceferino le tocó vivir en una época convulsa, dada a las rencillas, que supo neutralizar promoviendo la paz y concordia entre sus conciudadanos y los de pueblos vecinos. Acudían a él tanto los gitanos como los payos porque todos le tenían conceptuado como un hombre de ley. Sin embargo, en un momento dado fue injustamente acusado de un robo en el Vendrell y lo recluyeron en la cárcel de Valls. Da idea del justo respeto que se había ganado y la alta reputación que tenía, el clamor de su abogado, quien al defenderlo, exclamó: «El Pelé no es un ladrón, es san Ceferino, patrón de los gitanos». Su ejemplo era nítido y transparente, no daba lugar a dudas: acudía a misa y rezaba el rosario diariamente, recibía la comunión con frecuencia y era pródigo en su caridad. Le veían participar en los Jueves eucarísticos, la Adoración nocturna, las Conferencias de San Vicente de Paúl y en la Tercera Orden Franciscana, porque de todas estas asociaciones era miembro. También era catequista de niños a los que transmitía esa sabiduría envidiable que poseen las almas sencillas e inocentes como él. De modo, que el hecho de no tener cultura no fue impedimento para que le acogiesen los que tuvieron la fortuna de recibirla.

Pero a finales de julio de 1936, hallándose vivo el fragor de la guerra, vio cómo un grupo de revolucionarios milicianos arrastraban a un sacerdote por las calles. Contempló horrorizado el escarnio y, sin pensarlo dos veces, salió en su defensa. De lo más hondo de sí mismo surgió esta exclamación: «¡Virgen, ayúdame! ¡Tantos hombres armados contra un sacerdote indefenso!». Por ese gesto bravío y justo, fue detenido y encarcelado. El odio es ciego a todo respeto; no entiende de edad. Ceferino tenía entonces 75 años; no era un niño. Pero los milicianos iban a pasar por alto este y otros extremos porque la sinrazón que acompaña a la barbarie es así. Y viendo que llevaba un rosario en el bolsillo, como se hacía con los primeros mártires de la fe quisieron negociar su vida; le ofrecieron la libertad si se comprometía a dejar de rezarlo. El beato se negó en redondo, aunque sabía que con ello daba paso a su muerte.

Por poco tiempo compartió el minúsculo espacio de 5 metros cuadrados habitado por el terror de ordinario, y por la esperanza de las quince personas que le acompañaron en esos postreros instantes, encaminándose junto a él a obtener la palma del martirio. Y en Barbastro, la madrugada del día 2 o del 9 de agosto, le condujeron al cementerio fusilándole junto a las tapias. Sus últimas y triunfantes palabras martiriales, pronunciadas con el rosario entre las manos, fueron: «¡Viva Cristo Rey!». Junto a él ajusticiaron a veinte presos más, perdiendo la vida entonces los tres superiores del seminario claretiano, quienes regían la iglesia a la que acudía Ceferino.

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miércoles, 2 de agosto de 2017

COBRADORES DE MICRO, POBRES PARIAS DEL PERÚ

POBRES PARIAS DEL PERÚ

Así lo sentí al ver la cachetada que una dama propinó al cobrador de
bus este martes 1 de agosto. La línea no tiene la menor importancia,
tampoco la zona o la hora. Y menos si tuvo razón o no. ¿Por qué
arrancó casi sin avisar y por poco se cae? ¿Por qué cerró la puerta y
casi le pilla una prenda o parte de su cuerpo? Todo es posible en el
caos desalmado del tráfico en Lima. ¿Qué pedir al chofer-cobrador que
semejando un pulpo conduce con una mano, cobra con la otra, mira por
la derecha y de reojo por la izquierda…¿Y se extrañan si hay
pisotones, choques? Pero mi amigo el cobrador anuncia cantando las
estaciones, saluda uno a uno al tiempo que solicita la moneda por el
pasaje; intento ponerle la mejor de mis sonrisas y decirle "ánimo, no
pasa nada, sigue adelante". De hecho el cobrador de mi bus tan sólo
respondió con un "¡disculpe, señora!" y contempló el exterior por la
ventana. Recé por él, por su familia (por su edad podría ser padre),
por su mejora, por todos los que íbamos en el trolebús.
¿No es posible tratar con dignidad, con humanidad, con simpatía a
estos héroes anónimos, nuevos esclavos de una sociedad de descarte
inhumana? ¡Cómo me gustaría conversar con los responsables de la
empresa, las autoridades del Municipio, expertos, para lograr una
ciudad habitable!
Mientras tanto procuro respetar subir por donde indica SUBIDA, bajar
por la BAJADA, llevar listo mi sencillo para pagar puntualmente,
sonreír a mi amigo y hermano cobrador en el que cobra vida el Dios que
se encarnó, Jesús Salvador.
¡Cómo cambia el bus cuando ingresa un niño! Desestresa el aire
enrarecido con su espontaneidad y su sonrisa. No queda otra. ¡Si no os
hacéis como niños…Lima será un infierno!
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UN RATITO CON LOS SANTOS (Vol.I, de la A a la I). P. Carlos Rosell, Paulinas, Lima 2017

¡Qué gusto me da poder invitar a leer otro librito librazo para que
disfruten muchos ratitos ratazos en la mejor compañía: los santos, los
amigos de Dios! ¡Ya saben lo que reza el refrán: Dime con quién
andas…y te diré quién eres! ¿Se imaginan tener en la Feria del Libro a
los mejores futbolistas de todos los tiempos, Pelé, Maradona, Lolo
Fernández, Messi, Cristiano Ronaldo…? Pues el P. Carlos Rosell ha
convocado a los mejores en su cancha, los libritos de bolsillo de
Paulinas que tan apetitosos se presentan.
De momento toca de la letra "A" hasta la "I", así que Dios quiera que
ya esté preparando la "J", José, Juan (¡cuántos!)…hasta la "Z".
Como es su estilo, inicia con alguna anécdota, chiste o historieta
amena, luego nos expone algunos rasgos del santo nombrado para
ayudarnos a tomar conciencia de que no hay mayor felicidad que vivir
con Dios y que si Dios nos ha pedido que seamos santos es porque se
puede. Al final de cada apartado nos invita a orar a Dios por
intercesión del santo por una intención particular personal o general
de la Iglesia y del mundo.
Y –como señala en el Prólogo- la mejor prueba de que sí se puede son
los santos de la Iglesia. "Ellos fueron hombres y mujeres, como
nosotros, que abrieron de par en par sus corazones a Dios, colaboraron
con la gracia y hoy son felices en el cielo, por toda la eternidad".
Por último, como siempre nos dice, "pongo este libro en las manos de
la Reina de los santos, María Santísima para que saquen el firme
propósito de buscar la santidad".
COMO MUESTRA, UN BOTÓN, el primero, dedicado a SAN AGUSTÍN:
"Era un joven tan descarriado, pero tan descarriado, que sus amigos le
habían puesto como apodo "parroquia abandonada". ¿Saben por qué?
Porque no tenía "cura". Y también le decían "botiquín vacío". ¿Por
qué? Porque no tenía "remedio". En realidad, nadie puede considerarse
perdido, pues para Dios todo tiene cura y remedio. No olvidemos que la
gracia de Dios es capaz de transformar la vida más desordenada". Nos
presenta de modo sintético su vida y obra, su misión y culmina con una
conclusión aleccionadora "La vida de San Agustín nos enseña que a
pesar de que podemos ir por mal camino, siempre hay remedio cuando
buscamos al Señor. Acudamos a la intercesión de San Agustín para
pedirle que nos ayude a abrir nuestros corazones de par en par a ese
Dios que solo sabe amar".
A vuela pluma les selecciono alguno de los santos del volumen:
SAN ALBERTO HURTADO. Chiste del "con su mismo"; petición "vivir como un pobre"
SAN ALBERTO MAGNO. Chiste "de dónde vienen los hombres", petición de
volar con las dos alas: fe y ciencia
SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO "Doctor, disculpe, pero con esa plata que
me pide me compraría una mansión con piscina". Ante ello, el abogado
le responde rápidamente: "¿Y qué crees que voy a hacer yo cuando me
des el dinero?". Objetivo: ser eucarísticos y marianos.
AMBROSIO. Elegido por el pueblo La elección de Ambrosio fue curiosa.
¿Por qué? La historia relata que el pueblo se reunió en la catedral,
pues había que proponer un nuevo obispo. Entonces, un niño gritó:
"¡Ambrosio obispo!, ¡Ambrosio obispo!, ¡Ambrosio obispo!". Este grito
hizo que todos lo siguieran y al final Ambrosio fue elegido obispo de
Milán.
ANTONIO. Petición "por todos los obispos de la Iglesia para que, como
él, prediquen con claridad y fuerza el mensaje del Evangelio. Nos
ayude a aprovechar siempre las prédicas de los sacerdotes, de modo que
la Palabra de Dios guíe nuestras vidas".
SAN ANTONIO MARÍA CLARET "Las malas lenguas dicen que los primeros
comunistas fueron Adán y Eva. ¿Saben por qué? Porque estaban desnudos,
no tenían zapatos y encima les decían que estaban en el paraíso.
Bromas aparte, lo cierto es que el comunismo no ha llevado a ningún
país a vivir un paraíso en la tierra. Aunque aclaro que el capitalismo
descontrolado tampoco trae una verdadera justicia. Y uno de los países
que ha padecido el comunismo es Cuba. ¿Saben que en el siglo XIX
vivió ahí un santo? Fue San Antonio María Claret". Pidamos a este
santo que nos ayude a tener un gran amor a Jesús Eucaristía y a
refugiarnos siempre en el Corazón de María.
APÓSTOLES Pidamos siempre la intercesión de los santos apóstoles para
que salgamos a anunciar el Evangelio sin miedo de ningún tipo.
ARCÁNGELES. En el ejército hay una jerarquía. Y las órdenes siempre se
cumplen. Pues también los ángeles forman algo así como un ejército. A
la cabeza están los llamados santos arcángeles. Conocemos por la
Biblia a tres: Miguel, Gabriel y Rafael. Celebramos a los tres
arcángeles el de septiembre.
SAN BENITO DE NURSIA (ABAD) Una vez le preguntaron a un flojo por qué
no trabajaba. Y este flojo, muy suelto de huesos, indicó: "Yo no
trabajo porque a mí me han dicho que la ociosidad es la madre de todos
los vicios y a la madre se la respeta". Fundador del monacato. Oración
y trabajo. Patrono de Europa. Pidamos siempre a este santo que
interceda ante Jesús para que en Europa la fe no disminuya, sino que,
al contrario, resurja con fuerza la vida cristiana.
SANTA CATALINA DE GÉNOVA ¿ Ustedes saben a dónde se van las pulgas
cuando se mueren? Se van al "pulgatorio". Está claro que esto es una
broma. No existe el "pulgatorio", pero sí existe el purgatorio.
SANTO DOMINGO SAVIO. Don Bosco trató a Domingo Savio y lo animó a la
santidad. Un día Santo Domingo Savio le preguntó: "Don Bosco ¿qué debo
hacer para ser santo?". Y don Bosco le dijo con claridad: "Haz tus
deberes con alegría y serás santo".
SANTA GIANNA BERETTA. Acudamos a la intercesión de pidiéndole que
interceda ante Jesús por todas las madres que tienen la tentación de
cometer un aborto, para que desistan de ello y defiendan la vida de
sus hijos.
De cada uno de ellos se enfatizan tres aspectos o virtudes. Les
comparto todo el ÍNDICE
SAN AGUSTÍN • Una vida desordenada. • La gracia de Dios • Un santo obispo.
SAN ALBERTO HURTADO • De abogado a sacerdote. • El amor a los pobres.
• Una vida entregada
SAN ALBERTO MAGNO • Un hombre inteligente. • La vocación religiosa. •
Obispo, teólogo y hombre de ciencia
SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO • Un hombre inteligente. • Se decidió por
el Señor. • Fundador de una congregación.
SAN AMBROSIO. • Un hombre bien formado • Elegido por el pueblo. • Un
gran obispo.
SANTOS ÁNGELES. • ¿Quiénes son los ángeles?. • El ángel custodio •
Tratar al custodio
SAN ANTONIO DE PADUA • Un poco de su vida • El viaje a Italia • El
milagro de los peces.
SAN ANTONIO MARÍA CLARET • Venció una tentación. • Misionero y
fundador. • Obispo en Cuba
SANTOS APÓSTOLES• ¿Quiénes son los apóstoles?. • Uno de los apóstoles
falló • Nosotros somos apóstoles.
SANTOS ARCÁNGELES. • San Miguel. • San Gabriel • San Rafael
SANTA BEATRIZ DE SILVA • Una joven bella. • Calumniada • Fundadora de
una orden religiosa
SAN BENITO DE NURSIA (ABAD). • Fundador del monacato • Oración y
trabajo. • Patrono de Europa.
SAN BENITO DE PALERMO • De padres esclavos • Un hombre de trabajo y
oración • Un santo religioso
SANTA BERNARDITA DE SOUBIROUS. • Una niña piadosa • Las apariciones. •
Una vida marcada por la Cruz.
SAN BERNARDO. • Un poco de su vida • Un hombre activo • Atrajo con su
buen ejemplo
SAN BUENAVENTURA • Nombre elegido por San Francisco. • Superior de los
franciscanos • Gran teólogo
SAN CAMILO DE LELIS. • Un convertido • Amor a los enfermos • Patrono
de los enfermos.
SAN CARLOS BORROMEO. • Un joven bien preparado • Un obispo entregado
al pueblo. • Vivió la caridad.
SANTA CATALINA DE GÉNOVA. • Santa genovesa. • Se convirtió • Doctora
del purgatorio SANTA CATALINA DE SIENA • Familia numerosa • Mujer
valiente • Cuidó su corazón.
SANTA CATALINA LABOURÉ. • Huérfana de madre • Religiosa vicentina . •
La Virgen se le apareció
SAN CAYETANO • Joven estudioso • Preocupado por los pobres y enfermos
• Buscó la santidad de los sacerdotes
SANTA CECILIA. • Joven cristiana • Mártir de Cristo • Patrona de los
músicos SANTA CLARA DE ASÍS • Una joven bella. • Discípula de
Francisco • Patrona de la televisión.
SAN DAMIÁN DE MOLOKAI • Vocación misionera • Misionero en Hawái. •
Entre leprosos
SAN DANIEL COMBONI • Sacerdote y misionero • Evangelizador en el
África • Obispo misionero
SANTO DOMINGO DE GUZMÁN • Sacerdote caritativo. • Predicador • El Santo Rosario
SANTO DOMINGO SAVIO • Un niño que amó a Jesús y María. • Amigo de Don
Bosco • Sí se puede ser santo.
SAN ESTANISLAO DE KOSTKA • Joven piadoso. • Vocación: jesuita • Joven santo
SAN ESTEBAN. • Diácono. • Mártir. • Perdonó a sus asesinos.
SAN EXPEDITO • Un soldado que se convirtió. • Mártir de Cristo •
Oración a San Expedito.
SANTA FAUSTINA KOWALSKA. • Joven trabajadora • Religiosa y mística •
Apóstol de la misericordia
SAN FELIPE NERI. • Siempre alegre • Dedicado a los pobres • Sacerdote
y fundador SANTA FRANCISCA JAVIERA CABRINI • Quiso ser religiosa •
Fundó una nueva congregación femenina • Misionera en los Estados
Unidos
SAN FRANCISCO DE ASÍS. • Joven rico • Discípulo pobre de Jesús • Vivió
en armonía con la creación
SAN FRANCISCO DE SALES • Un joven bien preparado. • Obispo de Ginebra.
• Santo de la dulzura.
SAN FRANCISCO JAVIER • Universitario en París. • Jesuita y misionero.
• Una labor extraordinaria
SAN FRANCISCO SOLANO. • Religioso franciscano • Misionero en América
Latina. • Santo alegre.
SAN GABRIEL DE LA DOLOROSA • Joven piadoso. • Joven religioso • Murió joven.
SANTA GEMMA GALGANI. • Un nombre novedoso • Marcada por la Cruz. •
Espiritualidad pasionista
SAN GERARDO MAYELA • Niño piadoso • Religioso redentorista • Murió
joven. SANTA GIANNA BERETTA • Joven alegre y piadosa • Profesional de
medicina y esposa. • Mártir de la vida
SAN HILARIÓN. • Vocación de monje • Hombre sacrificado • Instrumento
de Dios SAN IGNACIO DE LOYOLA • Soldado. • Convertido. • La labor de
los jesuitas SANTA INÉS. • Santa romana. • Fue fiel a Jesús •
Jovencita mártir
SANTA ISABEL. • Dios bendijo a Isabel • María alegró el hogar de Santa
Isabel • Santa Isabel elogia a María
SANTA ISABEL DE LA TRINIDAD • Una niña inteligente. • Carmelita. •
Escritos sobre la Trinidad.
BIBLIOGRAFÍA
BIOGRAFÍA del autor
Al final del libro se nos brinda parte de su CV. Limeño, ingeniero
civil titulado y egresado de la Universidad Nacional de Ingeniería.
Sacerdote de la Arquidiócesis de Lima, doctor en Sagrada Teología por
la Universidad de Navarra (España) con la tesis Escatología ortodoxa,
que recibió el premio extraordinario. Fue Rector del Seminario
Conciliar de Santo Toribio de Mogrovejo (Lima); rector actual de la
Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, donde dicta diversas
asignaturas como "Dios uno y trino" y "Escatología". Ya es un clásico
de la editorial Paulinas con los siguientes libros: La Santísima
Virgen María y el purgatorio, Un ratito con Dios, Un ratito con Jesús,
María Desatanudos, Un ratito con el Espíritu Santo, Las catorce obras
de misericordia, Un ratito con San José, El apóstol de la Eucaristía.
Pinceladas sobre la vida de San Manuel Gonzáles y Cada día en el
Corazón de María. Por la Comisión episcopal de liturgia: Seguir a
Cristo, Vivir con Dios y Celebrar la fe . Numerosos artículos en la
Revista Teológica Limense. La razón en la Teología Católica, como
inauguración de la colección "Recta ratio" del Centro de Investigación
de la FTPCL
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martes, 1 de agosto de 2017

SANTA ROSA DE LIMA EN EL CUARTO CENTENARIO DE SU TRÁNSITO AL CIELO (1617-2017

Movimiento de Santa María

SANTA ROSA DE LIMA


EN EL CUARTO CENTENARIO DE SU TRÁNSITO AL CIELO

P. Tomás Morales, SJ


Lima 20 2017

PRESENTACIÓN

-¿Quiénes son los santos?- preguntó un monseñor a los niños de primera comunión.
- Uno de los niños se sintió obligado a responder y mirando al "santo"
del vitral, respondió al instante:
- Son los que dejan pasar la luz.
Monseñor Jaramillo se sorprendió ante respuesta tan "casual". Sí, los
santos son aquellos seres humanos que transparentan la luz de Dios.
Es lo que representa el hermoso vitral de la basílica de María
Auxiliadora de Lima. Rodeando el sol incaico y los símbolos patrios,
los cinco santos representan el fruto más maduro del catolicismo en
Perú. Nadie como ellos ha dejado pasar tanta luz y tanto calor del
Cielo para vivificar nuestra Tierra. Por ello, nadie como ellos ha
elevado tan alta la mirada ara convertir nuestro suelo en cielo.
Al conmemorar el IV centenario de la entrada en la eternidad del P.
Tomás Morales, el 24 de agosto de 1617, aquí, en Perú, tierra de
santos, nos ha parecido oportuno compartirles la semblanza dedicada
por el Siervo de Dios a Santa Rosa.
Pedimos al Señor de los Milagros y a Nuestra Señora de la
Evangelización que sepamos vivir a la altura que nuestra Iglesia
demanda, empleando todas nuestras fuerzas en la apasionante tarea de
evangelizar.

- Santa Rosa de Lima, virgen

La más extraordinaria epopeya de la historia humana fue realizada en
menos de veinte años. Esos son los que se suceden desde 1519, Cortés
en Méjico, hasta 1536, Pizarro en el Perú. Heroísmo, decisión, coraje
y tenacidad inquebrantables, en-cendidos y avivados por la fe en
Cristo en descubri¬dores y misioneros, explican "el mayor milagro de
los tiempos", como apunta un historiador.
Balance, pues, impresionante. Menos de medio siglo desde el
descubrimiento de Colón hasta rema¬tar la conquista de América. Pero
faltaba el más portentoso prodigio. La santidad no había florecido en
las tierras vírgenes del Nuevo Continente.
Sto. Toribio Alfonso de Mogrovejo, la mayor lumbrera del episcopado
del Nuevo Mundo y S. Francisco Solano, el taumaturgo y misionero más
destacado de los tiempos coloniales, entre muchos otros, eran oriundos
del Viejo Mundo, aunque se habían santificado más allá del Atlántico.
España, país de eterna cruzada, azotada por un huracán bíblico durante
ocho siglos de reconquis¬ta, se estremece en afán misionero y
descubridor. Sembrará las primeras y vigorosas semillas de san¬tidad
indígena en América. Criollos y mestizos se lanzarán también a ella
arrastrando un enjambre de seguidores.
Felipe de Jesús, Mariana de Jesús y Rosa de Lima son los pioneros.
Felipe, franciscano que ardiendo en amor seráfico, será protomártir
del Japón, muriendo crucificado en 1597; Mariana, "azucena de Quito",
retoño de la espiritualidad ignaciana; y Rosa, gloria de la Orden
dominicana.
"Parece una rosa"
El siglo XVI iba a alcanzar su punto medio, cuando en 1548 Gaspar
Flores, nacido en Puerto Rico, se avecina en Lima, doce años después
de que Pizarro someta a los Incas. Perdida en las lejanías del Perú
colonial, la ciudad le recibe aco¬gedora. Envuelta en su cendal de
niebla y oreada por la brisa del Pacífico, sus encantos le fascinan.
Andrés Hurtado de Mendoza es el virrey, y le hace arcabucero en la
guardia de su palacio. Nueve años después, en 1557, España triunfa de
los franceses en S. Quintín, y Gaspar celebra bodas con una limeña,
María de Oliva.
Maria, en el Proceso de canonización de su hija, nos dice que tuvieron
trece hijos. Los nombres de algunos que debieron morir muy pronto, los
ignoramos. Rosa es la cuarta de los supervivientes.
1586 es el año en que se remata la cúpula de S. Pedro de Roma, y nace
en Lima, el 20 de abril, siendo papa Sixto V la santa adalid y
protectora le América. "No le podía faltar a la ciudad de los Reyes
-dice Clemente X al canonizarla- la estre¬lla luminosa que guiará
hacia Cristo, Señor y Rey le reyes".
En la parroquia de S. Sebastián la bautizan el 25 de mayo, Domingo de
Pentecostés, y el Espíritu Santo se apodera de ella. La gracia
bau¬tismal que dormita durante mucho tiempo en )tros niños,
desencadena en Rosa el dinamismo prodigioso que la lleva, como
Teresita a los tres años, "a no negar nada a Dios". Isabel es el
nom-bre que, en recuerdo de su abuela, le dan al cris¬tianarla, pero
no le durará mucho.
Las primeras en llamarla Rosa fueron la india Mariana, que muy joven
entró al servicio de Maria, y dos niñas que frecuentaban la casa. Un
día, al contemplarla en la cuna exclamaron: "¡Ay! ¡Qué linda es esta
niña! ¡Parece una rosa!". Acude a madre y orgullosa y satisfecha, dice
que bien merecía llamarse Rosa.
Rosa de Sta. María
El cambio de nombre encantó a todos menos a ella, pues creía que la
llamaban así aludiendo a su belleza. Prefería seguir llamándose
Isabel, y así lo manifestó siempre hasta los veinticinco años.
La madre nos cuenta que a esa edad, al volver de comulgar en Sto.
Domingo, le dijo alegre y decidida: "De aquí en adelante, sólo me
llamaré Rosa de Sta. María".
María no salía de su asombro. Le parecía un sueño este cambio de
actitud, y vencida por la curiosidad, le pregunta el motivo.
Rosa le refirió que se había confesado con un sacerdote distinto del
habitual. Al decirle que sentía desconsuelo -y amargura cuando la
llama¬ban Rosa, le replica lleno de admiración: "Vuestra alma ¿no es
una rosa en que se recrea Jesucristo?". Al acercarse a comulgar
entendió con claridad que la Virgen la recibía como suya y la llamaba
Rosa de Sta. María.
Melena tiznada que habla
Unos cinco años tenía cuando juega con Her¬nando, el hermano
preferido. Dos años le sacaba, y fue para ella lo que Rodrigo en
Ávila, setenta años antes había sido para Teresa de Jesús. En las
peripecias del juego le desordena y enloda la rubia y sedosa melena
que tanto le ilusionaba. Se enfada al verla tiznada y revuelta, y
rompe en llanto.
Hernando se acerca y acariciándola, la consue¬la: "Si supieras que por
melenas y trenzas están muchas almas en el infierno, no llorarías".
Hace, sin saberlo, de predicador. La coquetería de la mujer arrastra a
la impureza al hombre que la mira. No es de estuco y tiene pecado
original. Su hermano le descubre lo que enseña la psicología
diferencial de sexos avalada por la experiencia, y que es válido
siempre. Se anticipaba dos siglos a S. Alfonso de Ligorio: "Por la
impureza, o al menos no sin ella, están reprobados cada uno de los que
se condenan".
Las palabras de Hernando fueron bomba atómica que pulverizó su
vanidad. Un relámpago en su alma de niña que decide sacrificar su
cabellera cortándose la melena. Un disgusto profundo le da a su madre,
pero corre a postrarse ante el Cruci¬fijo y le ofrece al Señor su
virginidad.
"¡Jesús sea bendito!"
Once años tiene y abandona Lima acompañan¬do a sus padres. Quive es un
villorrio distante sesenta kilómetros de la capital. En el valle del
río Chillón, que baja desde las alturas de Canta, le habían nombrado a
Gaspar administrador y guardián de unas obras que se realizaban en las
cercaní¬as. Es el año 1597, en que Suárez publica sus "Disputaciones
metafísicas". Han pasado nueve desde el desastre de la Armada
Invencible en el Canal de la Mancha y de las últimas pinceladas del
Greco en Toledo al "Entierro del conde de Orgaz".
El santo obispo Toribio de Mogrovejo gira entonces su visita pastoral;
la confirma. Ella sien¬te " la alegría de ser perfecta cristiana y de
recibir la fuerza para sufrir", como Sta. Teresa del Niño Jesús
(Historia de un alma, IV 62).
Esa fuerza la iba a necesitar en los cuatro años que permanece en
Quive; mientras se firmaba la
Paz de Vervins entre España y Francia, empezaba a gobernar los Países
Bajos Isabel Clara Eugenia, moría en El Escorial Felipe II y subía al
trono su hijo. Reuma pertinaz la inmoviliza, María le apli¬ca solícita
vendas calientes en brazos y piernas, y su cuerpo se cubre de
purulentas llagas.
La tiña despiadada ataca además su cabeza. Una fortaleza divina la
había endurecido y su delicia era padecer. Hacía de su vida altar de
un sacrificio de amor, y repetía: "¡Jesús sea bendito! ¡Jesús sea
conmigo!". Empezaba a aprender su súplica preferida, que ya no se
cansaría de repetir hasta la muerte.
"Linda costurera"
A los dieciséis años regresa de Quive, y mientras Shakespeare estrena
en Londres en 1602 Hamlet, ella permanece oculta en la casita de sus
padres en Lima.
Los agudos esquilones de la próxima iglesia del Hospital del Espíritu
Santo o de la Parroquia de S. Sebastián, no tenían que despertarla.
Madru¬gaba, y antes de oír el gorjeo bullicioso de los pájaros en el
jardín o el grave sonido de las cam¬panas de Sto. Domingo o S.
Agustín, estaba ya en pie elevando su corazón a Dios.
Unas diez horas al día dedicaba al trabajo. Muchos hermanos pequeños
tenía, y ayudaba a su madre en las faenas domésticas. La estrechez
econó¬mica en que vivían sus padres cargados d6 hijos, la impulsaba a
trabajar con incansable denuedo.
Madre y abuela fueron sus maestras. Le enseña¬ron no sólo a leer y
escribir, sino a manejar la aguja. "Linda costurera", la llamaba
María. Bordaba con primor día y noche. El dinero que sacaba y los
regalos que le hacían, nos asegura Hernando que se los entregaba a su
madre para mantener a la familia.
Una vida oculta con Cristo en Dios era la suya. Oraba su afanoso y
continuo trabajo. Le impresio¬naba el respeto y amor con que en la
Misa el sacerdote, después de la Comunión, recogía las menores
partículas de la Hostia, no por lo que parecían sino por ser presencia
de Cristo. Así ofre¬cía, llena de reverencia y fervor, los mil
detalles del quehacer cotidiano.
La actividad incesante hecha plegaria, la oración acompañada del
trabajo, no le bastaban. Suspiraba por la oración solitaria para gozar
mayor intimi¬dad con Dios. Una ermita se construye en su jar¬dín, y en
el cuarto en que vive instala una recama¬ra que la mantiene más
alejada de los suyos. En las horas que pasaba allí entendía mejor las
palabras que Jesús dijo a Catalina de Siena: "Yo estoy en tu corazón.
Haz allí tu oratorio. En él me puedes encontrar de día y de noche".
Bodas ilusorias
María naufragaba siempre en apuros económicos y veía en la belleza de
Rosa la estrella salvado¬ra. La estirpe hispánica de sus padres
contribuía a realzar su hermosura, pues la santa era criolla, no
mestiza. En alas de la imaginación volaba su madre proyectando
partidos maravillosos y ofre¬ciéndole excelentes bodas. Rosa se
mantenía fiel al Espíritu Divino con el cual se había desposado.
Delicada y sensible, el impulso a agradar lo sentía con mayor viveza
que muchas mujeres, pero triunfa de él orientándolo hacia Dios. Tenaz
empeño puso en marchitar su belleza con peni¬tencias y
mortificaciones, controladas siempre por sus directores dominicos o
jesuitas. Las palabras que S. Ambrosio pone en labios de Sta. Inés,
las repetía a menudo: "Perezca el cuerpo que podría deleitar a unos
ojos que no son los de mi Amado". Su madre no llegó nunca a comprender
su desti¬no, obsesionada como estaba por el deseo de casar¬la. El
retraimiento en que vivía, su desprecio a los halagos del mundo y su
afán de penitencia, moti¬varon con frecuencia la maltratase de palabra
y de obra. María misma confiesa en el Proceso que algu¬nas veces, por
no querer ataviarse, golpeaba sus espaldas con una vara de membrillo.
El corazón de Rosa sangraba, pero su paciencia invicta permane¬cía
fiel a Jesucristo, y acabó triunfando.
En el mundo pero para Dios
El Señor no la había escogido para florecer bajo las arcadas de un
claustro. La quería en la calle permaneciendo laica, para que el aroma
de sus virtudes convirtiese corazones. Su vida silenciosa y escondida,
se deslizaría en el mundo como el arroyo que corre oculto bajo el
prado sin dejar apenas sentir su murmullo.
Desde muy niña parece que vistió hábito fran¬ciscano hasta los veinte
años. Cuando cumplió diecinueve se funda en Lima el monasterio de Sta.
Clara, y confesores y amigos le aconsejan ingresar. Rosa, tan
obediente siempre a sus directores, pre¬fiere pensarlo y consulta con
cuatro religiosos. La discrepancia entre ellos la toma como señal del
cielo, y no da el paso.
Nuevo intento de abandonar el mundo, pero Dios se interpone. Se
dirigía con un hermano para ingresar en el convento de la Encarnación,
y antes entra en Sto. Domingo. Se postra ante la Virgen del Rosario
pidiendo la ilumine. Su hermano se impacienta y quiere ayudarla a
levantarse. No puede hasta que, mirando a María, siente que no agrada
a Dios hacerse monja.
Hijas y discípulas
El ejemplo de Sta. Catalina, su santa favorita, la inclina cada vez
más a integrarse como laica en la Orden Tercera Dominicana. Veinte
años tiene cuando lo hace el 10 de agosto de 1606, meses después de
que Cervantes publique la primera parte de El Quijote.
La virginidad en el mundo siempre atrae maripo¬sas que prefieren amar
a enlodarse. Muchas jóvenes empiezan a revolotear en torno a Rosa, y
se repite en Lima lo sucedido en Siena dos siglos y medio antes. El
encanto de la virginidad y paciencia de la santa acercaba irresistible
a las que querían ser "buen olor de Cristo para Dios Padre" (cf. 2 Cor
2,15).
Las nuevas "mantelatas" peruanas vivían el Evangelio íntegro en la
calle. Limpias de egoísmo se forjaban en pureza y generosidad, para
ser en su día madres ejemplares o permanecer en el mundo vírgenes al
servicio de los demás.
Años después de la muerte de Rosa se funda en Lima el monasterio de
Sta. Catalina, e ingresan como monjas algunas de sus discípulas más
vetera¬nas. Es el primer cenobio de "Las Rosas", según el decir
popular. Enjambres sucesivos se irán despren¬diendo de él para crear
otros monasterios de "Rosas" en Santiago de Chile, Méjico y Guatemala.
"Si queréis encontrar a Rosa..."
El jardín de su casa era el sitio preferido para el coloquio con sus
amigas. La ermita o choza ador¬nada de imágenes de santos, entre
búcaros de rosas y plumas de brillante colorido, las cobijaba.
La naturaleza era para ella, como para Luis de Granada, "una carta que
su Amado le envía, y un largo proceso y testimonio de Su amor" (Guía
de pecadores). Un espejo en que veía a Dios y un horno que la abrasaba
en caridad. Una fascinante mariposa revoloteaba en su derredor hasta
que se posó en su mano. Era blanca y negra como el hábito y el manto
de las terciarias, y la santa cae en éxtasis de amor.
Rosa se sentía atraída por las flores y los jardi¬nes. Las flores
-pensaba- son sonrisas de Dios como las estrellas. Éstas se quedan en
el camino, pero las flores caen sobre la tierra. Unas a otras se
decían sus amigas: "Si queréis encontrar a Rosa, buscadla en el
jardín".
En su huerto había un rosal que cultivaba con cariño. Todos querían
rosas de aquel rosal cuyos pétalos cantaban como cuerdas de un arpa.
El quet¬zal, ruiseñor de América, era su mejor amigo. Todas las tardes
se posaba ante ella rasgando el aire con sus trinos, mientras agitaba
su larga y policro¬mada cola. La santa cogía el arpa, cantaba también
y el concierto se convertía en endecha deliciosa.
Regaba claveles y azucenas, cosía, bordaba y ayudaba a su madre y
hermanos cuanto podía, y mientras lo hacía, se escondía en su propia
nada haciéndose toda a Dios en silencio y sencillez. La expulsión de
los moriscos de España decretada por Felipe III, el telescopio de
Galileo recién inventado, la astronomía de Kepler, el asesinato de
Enrique IV, la subida al trono de Luis XIII, la regencia de María de
Medicis que se inicia, o el comienzo de la Guerra de los Treinta Años,
no tur¬baban la paz y soledad con que se ofrecía en el Nazaret de la
vida oculta.
Hospital improvisado
Al lado de su casa había una habitación desha¬bitada que se solía
alquilar, y la habilita para explayar su caridad para con los
necesitados. Un pequeño hospital improvisa y lleva a él enfermos
pobres. Ella y sus amigas les atendían con delica¬deza heroica.
La madre le daba unos metros de tela para ves¬tirse, y ella, al
enterarse de que dos amigas pobres tenían necesidad, se los entrega.
En el arrabal de S. Lázaro yace en el lecho una joven sin recursos.
Rosa la visita y se la trae a su hospital. La cuida de una enfermedad
repugnante hasta que sana después de cuatro meses. Los más infelices y
hara¬pientos esclavos recibían sus atenciones. La santa veía en todos
sus enfermos a Jesucristo, y con el mismo ardor con que le amaba, se
abrazaba tam¬bién a Sus miembros doloridos.
Precursora genial
Mucha mas compasión sentía por las almas, y, como su maestra Sta.
Catalina, se dolía ante los pecados deseando expiarlos. Abría a todos
sus brazos, consolaba sus pesares y los exhortaba al arrepentimiento.
Laica coherente con su Bautis¬mo, se siente prolongación del sacerdote
para acercar las almas, y muchos religiosos acuden a ella al sentirse
impotentes para convertirlas.
Los indios que permanecían en la idolatría la ins¬piraban gran
compasión, y animaba a los sacerdotes a ser sus misioneros. Costeaba,
con limosnas que reco¬gía, los estudios de sacerdotes jóvenes, siendo
así pio¬nera en la Obra de las Vocaciones. Nos dejó también con su
vida un esbozo de lo que sería, siglos adelante, La Obra de la
Propagación de la Fe.
"Se mi esposa"
Cinco meses antes de su muerte, el Domingo de Ramos de 1607, hacía
oración en la capilla de nuestra Señora del Rosario de la Iglesia de
Sto. Domingo. Era su retiro predilecto, y esperaba la avisasen el
comienzo de la bendición y procesión de Ramos. Se olvidaron de hacerlo
y llega tarde, pero al terminar la ceremonia vuelve a la capilla y
pide a la Virgen interceda por si ha ofendido a Dios con este
descuido. El Niño que tenía en sus brazos, volviéndose hacia ella, le
dice: "Rosa de mi corazón, sé mi esposa".
La santa, introducida sin darse cuenta en el "ameno huerto deseado, a
su sabor reposa", perci¬be "el toque delicado que a vida eterna sabe y
toda deuda paga" (Juan de la Cruz). Vuelta en sí, se acuerda de la
Virgen y dice: "He aquí, Señor, tu esclava. ¡Oh Rey de la majestad!
Tuya soy, y tuya seré para siempre".

Igual que el misterioso matrimonio de Sta. Catalina, cuando Jesús le
entregó en arras un ani¬llo invisible para todos y sólo visible para
ella; Rosa quería tener también su anillo que le recor¬dase el día de
su boda y se lo dijo a Hernando, quien se lo encargó a un platero.
El jueves Santo lo llevó a Sto. Domingo pi¬diéndole al sacristán lo
colocase en la urna en que el Santísimo Sacramento iba a ser expuesto.
La santa le veló hasta los Oficios del día siguiente como preparación
a su boda el Domingo de Pascua. El 26 de marzo, acabada la Misa
solemne, se celebró otra y el sacerdote, sin que nadie lo advirtiese
como deseaba ella, puso en sus dedos el anillo, símbolo del matrimonio
espiritual que anticipa a la tierra las bodas eternas.
"Su fiesta será día feliz"
Un impulso divino la empuja a abandonar a su familia el último mes de
su vida. El deseo de no hacer sufrir a los suyos y, sobre todo, el
anhelo ardiente de soledad en Dios, la deciden a fines de julio a
refugiarse en casa del Contador Gonzalo de la Maza. Un año antes de su
muerte le había dicho a María de Uzátegui, su esposa, que moriría en
su casa, que sólo ella la amortajase y que no le negase agua que
entonces le pediría.
Su partida se aproximaba y la presentía. María le preguntaba a menudo
por qué tenía predilec¬ción -por S. Bartolomé. "Madre -le respondía-,
porque su fiesta será día feliz para mí, pues el Divino Esposo me
llamará a las bodas".
Tres días antes de que la enfermedad arreciase obligándola a guardar
cama, fue a despedirse de sus padres. Antes de volver a la casa del
Contador, nos cuenta su madre que se retiró a la ermita del jardín, y
tañendo la vihuela, la oyó cantar emocionada: "¡Padre mío Domingo!
Antes de que muera, te pido por mi madre que sola queda".
"Aumentad el dolor..."
En el fondo de la casa del Contador, ocupaba Rosa una habitación en el
patio dedicado a los criados. Ella la había escogido para encontrarse
más sola.
El martes 1 de agosto a media noche, la oyen quejarse. Acuden y la
encuentran tendida sobre la tarima, bañada en sudor y con el pulso
trepidante. La trasladan a su pobre lecho, y María Uzátegui le
pregunta qué siente. La santa responde: "Las fati¬gas de la muerte".
Al decirle que llamarían al médico, responde que llamasen al del
cielo.
Una dolencia que la dejaba convulsa, exánime, temblorosa y que fue
enigma para los que la asis¬tían. Cinco días después amanece
paralítica de medio cuerpo y con fiebre más elevada. Afligida por la
sed, tiene que devorarla en silencio, pues los médicos le habían
prohibido beber. "Me pare¬ce -decía- como si pasasen por mi cuerpo un
hie¬rro candente, como si me atravesasen el corazón con una espada de
fuego". Pero añadió: "¡Señor, más y más, cúmplase Tu voluntad
adorable! Aumentad el dolor, pero aumentad más mi paciencia y vuestra
ayuda, pues sin ella nada puedo".
"¡Jesús sea conmigo!"
El 17 los dolores se agravan y ella canta: "¡Mi Dios, mi Jesús, mi
Esposo y mis amores! ¡Dadme dolores!". El 23 anuncia su tránsito a las
pocas horas: "Ya se acabó. ¡Hágase la divina voluntad!". Unas horas
antes de expirar ruega a Luisa Daza, su discípula, le cante algo del
Señor, y al compás de las suaves melodías de la vihuela, van pasando
las horas. Dan las doce en torres y campanarios, y en la noche
estrellada brilla en su rostro placidez de cielo. "¡Jesús, Jesús sea
conmigo!", dice al exhalar su último suspiro a los treinta y un años.
El pincel de Tiépolo nos ha legado su retrato. "La Virgen gloriosa con
Sta. Rosa de Lima, Sta. Catalina de Siena y Sta. Inés de Monte
Pulciano". Es el título del óleo que pintó para la Iglesia de Sta.
María del Rosario de Venecia. Figuras en aparente desorden, como suele
hacerlo, pero una idea preside esta delicio¬sa pintura: la Madre de
Dios, irradiando virginidad en las tres jóvenes. Dos, Rosa y Catalina,
laicas que no abandonaron el mundo. Una, Inés, encerrada en el
monasterio. Tres flores de un mismo jardín dominica¬no, tres retoños
de una misma Vid, la Iglesia santa.
BIBLIOGRAFÍA
N. Hansens, Vida de Sta. Rosa, Vergara 1949. Luccesini, Compendio de
la vida de Sta. Rosa.
P.. Vargas Ugarte, La flor de Lima, Lima 1986.
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"¡Cómo no creer!. Señor de los Milagros

 

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